Cuento de Navidad.

Tenía muchos temas de conversación revoloteando en mi cabeza para esta semana y la anterior, pero hasta ahora no he podido sentarme en la guarida a compartir un ratito con vosotros, así que se me han echado las fechas encima y no me va a quedar otra que hacer una alusión, por pequeña que sea, a la Navidad. Voy preparando un poco de chocolate calentito y empezamos…

¿Os gustan estas fiestas? ¿Os espera esta noche una mesa en familia? ¿Amigos? ¿Alguna ausencia? En mi caso no hay término medio, dependiendo del año soy una “Christmas lover o El Grinch. Este año todavía no he decidido qué postura tomar, quizás mañana lo tenga más claro.

Creo que diciembre es un mes difícil. Empezamos a hacer balance del año y eso puede terminar agobiando, aunque seguro que también nos saca alguna sonrisa:proyectos empezados, metas conseguidas, gente nueva… Hablando de gente, la Navidad es una fecha marcada por el compromiso social que conlleva: cocinar, comprar regalos, ver familia, en ocasiones largas horas de viaje  y en otras largas horas en casa. Aunque sin duda creo que la peor parte es cuando alguien no está. Cuando en esa fecha en la que todos se reúnen con sus seres queridos (vuelve a casa vuelve, por Navidad) a ti te falta alguien.

Pero como dice uno de mis compañeros de trabajo: “M, no veas sólo lo negativo”, así que hoy os traigo una historia de Navidad que creo que es mi favorita desde que tengo uso de razón.

En mis tiempos mozos, aprovechaba estos días de vacaciones para ver todas las películas navideñas (en VHS) que el cuerpo aguantara. Una de mis favoritas estaba protagonizada por los amorosos Mickey y Minnie Mouse (Once upon a Christmas). La verdad es que siempre terminaba llorando porque la historia es bastante triste para un niño (y más para una llorica como yo), pero un adulto puede ver un poquito más allá.

**ATENCIÓN: spoiler!** jiji

Resulta que Mickey y Minnie quieren hacerse un regalo de navidad. Mickey toca siempre su armónica, pero no tiene un estuche para guardarla y Minnie tiene un reloj muy bonito al cual le falta una cadena para colgarlo. Ambos quieren comprarle al otro ese pequeño detalle que les falta, pero no tienen el dinero suficiente, así que Mickey decide empeñar su armónica para comprarle a Minnie la cadena y ella vende su reloj para comprarle el estuche a él. Cuando abren los regalos, imaginaros la cara que se les queda…y entonces descubren, que el verdadero regalo es estar juntos porque se quieren tanto como para dejar de lado esas cosas que para ellos tenían mucho valor.

mickey-1-4

En ese punto empezaba el llanto.

Creo que no hay historia que ilustre mejor la magia de estas fechas. No importan los regalos, no importa lo que cocines ni dónde, lo verdaderamente importante es CON QUIEN. Que después de casi doce meses en los que seguro que te ha pasado de todo, decidas juntarte con los que realmente son importantes para ti.

No tengo nada más que decir:

Feliz Navidad, ¡mis preciosos lectores!

M.

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