Level up: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

¡Hola, hola! ¿Cómo se presenta el finde? El mío bastante cargadito, ¡la verdad!

En cuanto a la semana, la mía ha sido bastante intensa, tanto que me he inspirado y en mi cuaderno ya están apuntados los temas para unas cuantas entradas para el blog. Me ha costado decidir por cuál empezar, pero creo que el tema que vengo a tratar hoy es el que más quebraderos de cabeza me está dado últimamente, por lo que necesito quitármelo ya de encima, desahogarme.

Si me leéis a menudo sabréis que desde hace un par de semanas he dejado mi etapa de becaria para comenzar a ser una empleada más…(insertar suspiro aquí). Sinceramente siento tantas cosas a la vez que no me salen muy bien las palabras, pero lo voy a intentar:

Me gusta mi trabajo. Tengo la gran suerte de poder decir esto. Me siento muy a gusto con mis compañeros, en mi escritorio rodeada de cuadernos, bolígrafos y cables y hasta me gusta tardar hora y media en llegar a la oficina porque en el viaje me da tiempo a pensar en mis cosas y a veces hasta a desconectar.

Sé que tengo mucha suerte…pero estas dos semanas han sido muy duras. Ser becaria se puede comparar con escalar con arnés. Vas subiendo la montaña asustada, pero a la vez con la tranquilidad de que si haces un movimiento en falso, el arnés te estará sujetando. Ser empleada no es igual. “Ya eres mayor”, ya no te hace falta el arnés, puedes subir la montaña tú solita con la experiencia que has adquirido en el “modo seguro”. Y yo no sé si es porque desde que trabajo sola no hacen más que entrar tareas mucho más complicadas, porque mi anterior compañero ya no está en mi área o porque simplemente me ha cambiado la mentalidad pero creo que la situación me está superando. Es como que ahora sí me he metido de lleno en el mundo laboral. Ahora entiendo a mi padre los días que llega a casa mentalmente agotado, con estrés, incapaz de desconectar de su trabajo…Y no quiero eso para mí. Mi etapa de becaria fue una de las mejores de mi vida, comencé a sentir que la carrera, en definitiva, lo que me había llevado hasta allí había servido para algo. Por fin estaba haciendo algo útil…pero en dos semanas, ¡zas! Me siento más bien todo lo contrario, me pregunto cómo puede ser que si hasta ahora lo he hecho todo bien, si inclusive he conseguido que quieran contar conmigo en su plantilla, ahora no estoy dando pie con bola. Mis tareas se atrasan, cada paso que doy hacia delante, tengo que volver cinco (o seis) hacia atrás para corregir, comprobar, ser más exhaustiva y minuciosa…

Siento que no estoy siendo yo.

Desde luego no voy a tirar la toalla aquí, sé que mejoraré y volveré a sentirme tan “útil” como antes, pero necesitaba contarlo. Necesitaba decir que ascender no significa solamente recibir más dinero a final de mes, sino también crecer y asumir las responsabilidades que vienen con el puesto, es decir, a partir de ahora pasas a ser tú el único encargado de tus tareas.

Supongo que no os estoy descubriendo nada nuevo, pero esta entrada es un tanto egoísta, para leérmela a mí misma dentro unos meses o años y recordar lo que sentí en este momento.

M.

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