Utopía.

Algún internauta perdido que entre en este blog se preguntará si está abandonado o si alguien lo mantiene de vez en cuando…aunque quizás nadie entre jamás porque mi propósito de subir una entrada semanal como mínimo se ha convertido en una entrada al mes (dramas, que soy una dramas).

Esta ausencia no se debe a un período de felicidad vacacional ni mucho menos, no. Esta desaparición internauta que tanto me desespera está relacionada con el fin de una etapa, con el fin de mis estudios. Amigos, por fin veo la luz al final del túnel, la fecha de entrega de mi proyecto está cerca, y con ella se vienen los infinitos agobios propios de las deadlines.

No importa cuanto tiempo hayas tenido, siempre hay algo que explota para agobiarte hasta el último minuto. 

Es en estos días tan duros en los que me doy cuenta de lo muchísimo que he pasado durante estos años de estudio. He sido una buena estudiante, y eso es algo que nadie me podrá rebatir (“que intransigente ella”, diría mi novio). He sacrificado muchos fines de semana y posibles amistades con tal de sacar adelante esto, así que a días de llegar al final no me pienso rendir. Insultar, patalear y quejarme por supuesto, pero rendirme no (es que me he vuelto una rebelde).

Un compañero de trabajo me dijo algo así como: “si has conseguido sacarte el carnet de conducir antes de que inventaran los coches voladores, podrás con esto”. Lo curioso es que me hizo más gracia que otra cosa. Y es que a pesar de todo este agobio, al cual le sumo otros temas que ya os contaré, estoy en un momento de mi vida inmensamente feliz. Quién me iba a decir que llegaría el día en el que empezaría a ser quien siempre quise ser, o al menos, la imagen que siempre proyecté de mí misma, o incluso mejor.

En breve también mi guarida llevará un año abierta al público. Un año en el que no he sido la escritora más activa pero sí en el que he conseguido precisamente esto que estoy haciendo hoy: sacar un ratito para escribir de vez en cuando e ir reflejando los pequeños pasos que voy dando (y me ha salido un pareado).

A pesar de estar en esta etapa tan utópica, también tengo ganas de cambios. No sé todavía cuales, pero sí sé que necesito cambios grandes, de estos que te dan la vuelta a la tortilla…

Por lo pronto, espero que en cuanto se normalice mi situación académica pueda volver aquí con más fuerza y entradas con temáticas más elaboradas y menos intimistas. Quizás hasta me anime con un cambio de look de la guarida.

Sólo os digo que estéis atentos y que nos veremos pronto.

Un abrazo, 

M.

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