El atasco.

La vuelta a la rutina después de una semana de puente es dura. Muy dura. Todavía más si un enorme anticiclón te ha hecho volver a sentir el verano en la playa y de golpe te encuentras de nuevo en el duro invierno de tu ciudad de interior.

Pues ha sido una semana maravillosa de desconexión absoluta, sólo recordé quién era un día en el que al ver el reloj pensé “a esta hora salgo de trabajar”.

El lunes me costó, sí, pero lo peor fue el martes. Martes trece para colmo. ¡Qué día más malo! Y eso que no soy supersticiosa, pero fue un día en el que si algo podía salir mal, salió mal. Y es que ayer ya me levanté torcida. Algo no iba bien.

Creo que yo huelo los problemas, aunque no estén presentes del todo, noto cuando están por llegar…y los acabo encontrando. Ayer ocurrieron cosas tontas como perder el tren en mi cara, o recibir mensajes inoportunos en el peor de los momentos…pero eso no es lo que más me molesta, no.

Lo que me jode (perdón) es esta sensación de atasco, de ir arrastrando cosas que ya no quiero arrastrar. Cuando algo se mantiene demasiado en el tiempo no termina siendo bueno. Estoy atascada en mis estudios, estoy atascada en mi trabajo y, por si fuera poco, descubro que en mi vida social también hay episodios atascados desde hace años y yo sin pensarlo hasta ahora. Que me pregunto, si he estado tanto tiempo sin pensarlo, ¿por qué ahora sí?

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Imagen de http://www.michaelanichole.com

Lo peor es que una vez que llegas a este punto sólo te queda salir, pero hay tanto que “limpiar”, tantas cosas que poner en orden. Necesito hacer un borrón y cuenta nueva. A veces hasta fantaseo con mudarme, creo que es la mejor forma de empezar de cero.

Estoy tan revuelta y con tanta necesidad de explotar, de soltar toda esta mierda (perdón otra vez) que se acumula sin sentido alguno…Porque cuando estoy en esta situación siento que algo no va bien. No soy capaz de relativizar, de hacerme esa lista que tanto me repite mi novio que me haga para darme cuenta de que todo son pequeñas metas que ya iré consiguiendo. Las personas perfeccionistas y ansiosas como yo buscamos que todo sea perfecto lo antes posible y claro, en cuanto perdemos un poco el control…adiós a la “paz interior”.

Luego me pregunto, ¿soy feliz? Y la respuesta es sí, sin ninguna duda. Pero no dejan de estar estas cosas que me mantienen estancada, las que no me dejan avanzar al ritmo que me gustaría.

¿Qué pensáis? ¿Habéis pasado por algo similar? ¿Habéis leído hasta aquí este brote de emociones varias?

M.

PD: Prometo ser más optimista en la próxima entrada.

 

2 comentarios

  1. Mira, yo también me pillé vacaciones la semana pasada 🙂
    Bueno, para desatascarte siempre puedes cumplr con un tópico para las fechas que se aproximan: El año que viene, hago esto y lo otro y lo de más allá. Que siempre funciona. Garantizado. Fijo que sí. Que no miento.

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