Descubriendo León y la Ruta del Cares.

Parece mentira que no os haya contado esto todavía, pero desde hace unos meses, mi pareja y yo vivimos separados por trabajo. En concreto, el que se ha tenido que desplazar ha sido él, con tanta suerte que ha ido a parar a la bonita ciudad de León.

Para los que no seais de España, os cuento que León es una ciudad situada al noroeste del país, en una provincia homónima que limita con Asturias y Galicia. Por si no lo sabéis, yo cuanto más al norte, más feliz soy, así que me hacía bastante ilusión conocer esta ciudad. Una compañera mía de trabajo es de allí y me había hablado maravillas, sobre todo, de la comida.

Después de que mi novio se mudara, tardé aproximadamente un mes en ir por primera vez. Cuando llegué, lo primero que me sorprendió fue que estaba en una ciudad CIUDAD, como digo yo. Por algún motivo me la imaginaba más pueblo, pero es muy majestuosa. Además, el Río Bernesga, que podríamos decir que separa la parte más antigua de la zona nueva, le da un aire “muy europeo”, sereno, ese espacio de aire fresco en medio de una ciudad…

La verdad es que en esa primera visita no tuve mucha suerte, el último coletazo del invierno se cebó con nosotros y pude contemplar hasta la nieve, así que no me quedó otra que probar la famosa comida leonesa para entrar en calor…

IMPORTANTE: Si nunca has comido en León, ve preparado para llenarte. No cenarás ni probablemente querrás desayunar al día siguiente :D. Como ese día me tomó desprevenida, mi única preocupación era no salir rodando del local, así que la última vez que fui por allí estuve más atenta y os hice unas fotitos de todo el menú, que constaba de lo siguiente (disculpad mis fotos, me estoy iniciando en el “food styling”):

Y todo esto, por 14 euros, con bebida incluida y un sábado. En una gran ciudad, impensable. ¿El restaurante? Pues no recuerdo bien el nombre, pero sé que está en la Plaza San Martín, donde también encontramos La Pintona o El Rebote, otros clásicos que cualquier leonés os recomendaría.

Si no sois como yo, que se me conquista por el estómago, os diré que a parte del río (y todos los puentes que lo cruzan) también podéis ver la Catedral de León, que es preciosa, o la Casa Botines, al comienzo de la Calle Ancha.

Si bien yo soy muy de ciudad y disfruto de callejear y ver tiendas, mi novio prefiere más la aventura de montaña, así que me preparó una visita a La Ruta del Cares, una senda situada en los Picos de Europa (que separan León de Asturias). Según dicen, no sé si es cierto o no, se tarda menos en cruzar de una comunidad a otra haciendo esa ruta que en coche. Nosotros la empezamos en Caín y la verdad es que llegamos un poco tarde (a eso de las 13:30) y había bastante gente. Tuvimos la suerte de que estaba nublado, así que al menos no nos íbamos a achicharrar. Reconozco que al principio me dio miedo e iba centrada mirando el suelo, pero una vez que levanté la vista… descubrí que aquello era muy bonito. ¡Mi novio estaba encantado!

cares
¿Véis ese caminito con personitas diminutas? ¡Por ahí pasé yo!

Calculo que tardamos unas tres horas en llegar al final…o mejor dicho, a “nuestro” final. Todavía nos quedaba descender y habríamos pisado Asturias, pero la sola idea de volver a subir esa ladera nos quitó las ganas de más. Además, tardaríamos otras tres horas en volver al coche y no queríamos que se nos hiciera de noche. La segunda vuelta, con menos gente y más naturaleza la disfrutamos de otra manera. ¡Hasta unas cuantas cabras se acercaron a saludar! La verdad es que no sé mucho sobre senderismo, pero por ese mismo motivo, si yo pude “completar” la ruta, ¡cualquiera puede! Llevé unas zapatillas y un chándal normales que acabaron llenos de arena, tenedlo en cuenta para no llevar vuestras zapatillas favoritas. También es muy importante llevar agua, algo de comida y protección solar. Si tenéis por casa,  os vendrá bien una linterna (o apañáis con la del móvil), porque hay algunas “cuevas”, sin nada de luz, que se deben atravesar y, al menos ese día, estaban todas rebosantes de agua. Hablando del móvil, no tuve cobertura en toda la ruta. ¡Así que nada de locuras!

TIP: Si quieres evitar tener que hacer la ruta dos veces para volver al coche, se ofertan trayectos que te llevan de un punto a otro (de Caían a Cabrales y viceversa). No sé a qué precio estarán ahora, pero en su momento rondaban los 35 euros/persona. En cualquier caso, toda la información importante está en el link que os dejé más arriba.

Y hasta aquí llega mi estreno como guía de viajes, ¿qué os ha parecido? ¿Os han entrado ganas de visitar León? ¿O solo un poco de hambre (de aventura)?

M.

PD: Perdonad las marcas de agua tan llamativas en las fotos, pero son las primeras que subo propias y quería “protegerlas”. Tendré que preparar algo más discreto la próxima vez 😛

 

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