Lo bueno (y lo malo) de irse de vacaciones. Parte II.

Cuando leáis esta entrada, seguramente esté preparando la maleta para visitar Portugal durante una semana. Hasta que la crónica de ese viaje no llegue al blog, os dejo con la segunda parte del viaje que os empecé a contar hace unos días.

Nos habíamos quedado en la noche del sábado en Almagro. Después de una cena de tapeo en la Plaza Mayor, nos fuimos todos al teatro a ver La Dama Duende, una obra de Calderón de la Barca del año 1629.

La Torre de Babel

Me hubiera gustado leer la obra antes de verla porque creo que cuando se trata de teatro clásico, se disfruta más leyéndolo, tomándote tu tiempo para encontrar el significado de cada palabra y el contexto histórico de la obra. Puede parecer una tontería, pero las obras cambian por completo en función de su contexto.

Lo gracioso de todo esto fue que cuarenta asientos del Hospital de San Juan de Almagro (el recinto al aire libre donde se tenía lugar la representación) estaban ocupados por la misma familia y, algunos de ellos, no eran de habla hispana, así que imaginad sus caras viendo aquella obra en un precioso castellano antiguo. Cuando salimos decían: “was that chinese? Io no entendí nada.”

“C’est jolie, oui.”

Es curioso cuando pasa esto dentro de una misma familia. Todos chapurréabamos inglés y francés para hacernos entender. Inlcuso yo lo intentaba, aunque llevara más de 7 años sin decir ni una palabra de francés, ¡pero me entendían! 😀

La despedida

¡Y llegó el domingo! Esa tarde esperábamos estar ya bajo las palmeras del Mediterráneo, pero no contamos con que las familias numerosas ¡tardan horas en despedirse! Un beso por allí, un poco de comida por allá, un “a ver si nos vemos más a menudo”, abrazos, buenos deseos y todas esas cosas que se dicen a la gente que sabes que tardarás en volver a ver.

palmeras
¡Lo que nos esperaba!

Conseguimos salir “temprano”, sobre las 5 o 6 de la tarde. El viaje fue tranquilo, hablamos de nuestras cosas, escuchamos música, planeamos un poco lo que íbamos a comprar para comer durante esa semana…

La plaga de mosquitos

Pero cuando por fin llegamos al piso, que llevaba cerrado 3 meses, vi en la mesa del salón unos pocos mosquitos muertos. Pensé que sería normal dado el encierro, pero luego aparecieron por las escaleras, en los lavabos, el váter, la ducha…y quise morir. ¡Qué asco! ¡Íbamos a tener que limpiar todo eso!

A la mañana siguiente, lo primero que hicimos (después de desayunar en la playa) fue ir al super a por comida y PRODUCTOS DE LIMPIEZA.

Hay algo que siempre me sorprende de las carreteras de Valencia y es que a ambos lados ves cultivo y verde. Siempre tuve la idea de que Valencia era un sitio seco y me esperaba una especie de Madrid con playa, pero nada que ver. Es un lugar muy bonito y la verdad, no me extraña que media Europa se venga a veranear con nosotros.

montana

Una vez que nos deshicimos definitivamente de los mosquitos, ya estaba todo listo para que empezaran las vacaciones de verdad.

Mi amada rutina

No tardamos nada en acostumbrarnos a la buena vida. La palabra rutina, que asociamos a todas las obligaciones diarias que no nos gustan, se había convertido en algo mucho más interesante. Levantarse, desayunar como campeones, ir a la playa y luego un rato a la piscina. Cuando nos entraba el hambre, subíamos a comer y después, siesta y vuelta la piscina, a tomar un helado, una piña colada o sólo a quererse.

IMG_20170718_213755793
La playa al atardecer

Habíamos encontrado el ritmo perfecto y, de paso, estábamos cogiendo un colorcito “muy rico” en la piel.

El parque de…¿atracciones?

Estábamos muy relajados, pero mi D es más de adrenalina y aventura, así que no me preguntéis cómo pero consiguió liarme para ir a Terra Mítica. Antes que nada, debo decir que se trata de un parque precioso, muy bien cuidado y atendido. Además, estaba casi vacío, por lo que no había que hacer cola en ningún sitio. Los espectáculos eran muy divertidos, se notaba que estaban currados, aunque alguno que otro no se entendía muy bien el argumento.

terramitica

El caso es que yo, en lugar de disfrutar del parque, casi muero de un ataque después de subirme a la primera atracción. Aunque cueste creerlo, nunca me había subido a nada por el estilo. Según D, era la más fácil de todas, pensada incluso para niños. Unas barquitas que subían y luego lanzaban, te empapabas y poco más. Pero ese momento de la barquita se cae CONMIGO DENTRO me desesperó. Salí llorando como un bebé. Y fue entonces cuando me convertí en la novia fotógrafa. Mi novio subía a la montaña rusa más chunga y yo grababa. Aprovechamos para ver espectáculos y subirnos a otras cosas que dieran “menos miedo”. La verdad, me costó mucho sacar ese día adelante después del primer susto, pero creo que conseguimos pasarlo bien, aunque no fuera lo que D esperaba.

Volver a la vida real

Y después de unos días tan tranquilos, en buena compañía, con buena comida y algo de adrenalina, llegó el momento de decir adiós, no sólo a las vacaciones, sino a D, que después de dejarme en casa, se volvería a León.

Ambos tenemos ya las energías puestas en septiembre, mes en el que volveremos a vivir en la misma ciudad. Pero hasta que eso llegue, recordamos estos días de descanso juntos como algo precioso, a pesar de todo lo que nos ha pasado jeje.

Espero no haberos aburrido mucho con mis historietas, pero me apetecía guardar de alguna forma todo lo que vivimos estos días! 😛

¡Disfrutad del verano!

M.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s