Dos años de blog y una buena noticia.

Estas palabras llegarán tarde, ¡pero el 23 de septiembre fue un día especial por aquí! Y es que ayer se cumplieron dos años desde que escribí mi primera entrada en este blog.

Lo más curioso de todo, es que la idea de crear este espacio llevaba en mi cabeza varios meses, pero fue ese día, el 23 de septiembre de 2015 cuando por fin di el paso, motivada por el empujón de una buena noticia: acababa de encontrar mi primer trabajo.

Dos años después estoy en las mismas: con ganas de contaros por fin lo que ha ocurrido en estos últimos días.

La verdad es que desde que “llegó” la noticia, he estado buscando el momento para sentarme y escribir sobre ello, ya sabéis, si no pongo el culo en la silla a tiempo, voy perdiendo los detalles de la historia.

Al lío…

Como ya escribí por aquí, en el mes de abril empecé a buscar trabajo y, tras 12 entrevistas (¿tantas? :O ) en no sé cuántas empresas distintas, el miércoles 13 recibí una oferta que encajaba con lo que estaba buscando. ¿Recordáis aquella lista de “qué quiero” que os comenté? ¡Pues cumplía todos los puntos! Así que acepté.

¿Qué quiero?
– Ganar más dinero (este es un clásico).
– Formación.
– Posibilidad de viajar.
– Buen ambiente laboral.
– Tener vida personal.

Y seguramente  os hayáis quedado con cara de: ¿y esto es todo? ¿esta es tu noticia? Pues sí. Por fin llega ese cambio de vida que estaba buscando.

De todas formas, no os penséis que la cosa queda ahí, no. Como soy una indecisa, y la vida se ceba conmigo por ello, el viernes de la misma semana (día 15) recibí otra oferta de trabajo. Así que ahí me teníais, sintiéndome “deseada” por dos multinacionales y a la vez completamente perdida. A una le había dicho que sí, pero todavía no había firmado nada, estaba a tiempo de rectificar si fuera necesario.

Entonces recordé que, para calmar mi ansia tras las entrevistas, me decía a mí misma que me iría con la primera que llamara. Lo sé, no suena muy profesional, pero ambas ofertas eran muy interesantes (no sólo en lo económico) y ambas ofrecían condiciones y responsabilidades muy distintas entre sí. Lo que tenía claro, era que eligiendo cualquiera de las dos acabaría ganando con respecto a lo que tengo actualmente…Y hablando de eso, ¿alguien por aquí que haya presentado su “dimisión irrevocable” alguna vez?

¡Creo que es de lo más difícil que he hecho! Al tratarse de una empresa pequeña, tus jefes no dejan de ser gente con la que tienes contacto directo en el día a día. La noche anterior a presentar mi renuncia no dormí. En el cine de mis sueños sólo se proyectaban películas con las diferentes respuestas que mis jefes me podían dar. Y la verdad, llegado el momento, ninguna respuesta imaginada fue tan fea como la que obtuve. Me dijeron que me arrepentiría, que al tratarse de una empresa más grande me iban a explotar, que seguramente tendría compañeros con ganas de pasar por encima de mí…y más mierda. Eso sí, terminaron diciendo que lo aceptaban porque sabían que aunque me hicieran una contraoferta económica, se daban cuenta de que lo que yo buscaba era un cambio profesional.

Pero bueno, como dice mi compañera J: “todo lo que digan ahora, tiene que pasar a tu cajón de ‘me importa un carajo'”. 

perrito

Y ahí comienza otro de los retos de esta etapa: trabajar durante los 15 días de preaviso en un sitio del que ya sabes que te vas a ir. Y no sólo lo sabes tú, sino que lo saben también tus jefes y tus compañeros. Dejas de importar, ya no te asignan tareas importantes y los futuros y prósperos proyectos de la empresa se empiezan a hablar públicamente justo unos días después de tu dimisión. ¿Que por qué no me cogí mis vacaciones pendientes y me fui antes? Pues porque en esta ocasión decidí ser rata y aprovechar que me quedaban unos cuantos días para que me dieran un finiquito más interesante.

Es posible que me haya equivocado en esto último, porque el viernes 29 será mi último día en una empresa y el lunes 2, el primero en otra. Así, sin descanso. Pero a veces, cuando las cosas llegan, te sorprenden tanto que las tomas como puedes e intentas resolver. Teníais que verme el día de la renuncia, escaneando la carta de dimisión firmada y a la vez la oferta laboral. Enviando documentos a una empresa, empezando a borrar mi historia en otra.

Sé que es sólo un cambio de trabajo, no estoy dejando a un novio, pero la verdad es que lo he pasado mal. Si bien la ilusión por el nuevo comienzo es lo que me va motivando de cara a la última semana y, por qué no, de cara a mi blog. Estar contento, conocer gente nueva y tener nuevas rutinas también ayuda a sacar otros temas de conversación por aquí.

Si has leído todo esto, te doy las gracias por estar hoy y durante estos dos años, ¡espero acompañarte con mis historias por muchos más!

M.

3 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s