La vida sin trastero.

Esta semana subí a Instagram una imagen de tres chicas de espaldas con unas melenas preciosas. El pie de foto decía algo así como: cuando una mujer cambia su corte de pelo, está a punto de cambiar su vida.

Podríamos tachar la frase de superficial, pero tiene otro matiz, siempre que cambiamos nuestra imagen de una forma radical, como puede ser un buen corte de pelo, estamos buscando algo más, ya sea gustarnos más o enfatizar que estamos cambiando otros aspectos de nuestra vida.

El martes me corté unos 15 cm de pelo y no puedo estar más contenta con el resultado, estoy mucho más cómoda, me siento más fresca y creo que va más acorde a mi edad. Y más allá de los beneficios estéticos, me puedo lavar y secar el pelo mucho más rápido, lo cual con este frío se agradece un montón.

¿Pero qué hay detrás de este corte? Supongo que un cambio de etapa. Hoy por fin nos entregarán las llaves del nuevo piso y eso nos hace mucha ilusión, pero también nos ha dado un chute de nostalgia importante.

Antes de toda mudanza, tiene que haber una buena limpieza. La nuestra ha empezado por el trastero, ese espacio olvidado al que desterramos todo aquello que ya no usamos más.

No corresponde que me ponga a hablar de “las miserias” de mi familia, pero en cuanto a mi parte del trastero diré estaba llena de apuntes y juguetes. ¡Juguetes! ¡Con lo mayor que soy! Pero es que es verlos y no puedo sacarlos. Me es imposible despegarme de ciertos objetos. ¿Qué mal, no? Con lo desapegada que presumo ser…

Me pasa lo mismo con los apuntes, siento que se me fue, literalmente, la vida en ellos, y me recuerdan lo inteligente que me sentía con esos papeles entre manos los 5 minutos antes de un examen. Tendré que buscar un sitio para ellos.

Lo que complica las cosas, es que estamos a punto de mudarnos a un piso sin trastero, y por eso la limpieza empezó por ahí, en un mar de puzzles, peluches, bicicletas, aparatos para hinchar sus ruedas, películas en VHS, cables, tornillos, herramientas varias, portátiles antiguos, pantallas de ordenador de tubo, abrigos viejos, recuerdos, maletas…

Soy de la teoría de que aquellos objetos que llevamos sin utilizar un año (y ojo, que eso es mucho tiempo) no los necesitamos para nada. Por tanto, me atrevería a decir que el 90% de nuestro trastero es inútil, ¿verdad? Sin embargo parece terrible deshacerse de todo ese arsenal de objetos varios.

¿La solución?

  • Seleccionar lo mejor de cada tipo de objeto. El juguete más representativo, la bicicleta que está en mejor estado…
  • Tirar lo que no se va a usar ni se puede aprovechar como los portátiles viejos, que seguramente tengan una potencia similar a la de una calculadora (eso sí, esto se tira siempre en un punto limpio).
  • Regalar, donar, vender o entregar en puntos de recogida aquello que no queremos pero que todavía está bien. Volviendo a los juguetes, los aceptan en algunas jugueterías, sea cual sea su estado o año de fabricación. Lo mismo con la ropa y calzado…
  • Darse cuenta de que nuestra vida no está en las cosas, sino en las experiencias.

Quizás esto sea lo más difícil, ver que no somos lo que tenemos, sino lo que vivimos. Quizás no sea difícil decir adiós a un trastero pero sí a una casa en la que hemos estado durante ocho años. Quizás volver a despedirse de un lugar, por más que sea en la misma ciudad, sea el final de etapa que necesitaba para sentir que empiezo de cero.

M.

6 comentarios

  1. Me pasa muchísimo con los apuntes. Nunca los releo, pero siento que en algún punto los voy a necesitar. Es duro decir adiós a un lugar que vio tanto y dio lugar a experiencias de todo tipo. Entiendo la sensación, pero justo como acabo de publicar, todo comienzo es lugar para una nueva aventura. Un abrazo pajarita.

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    • Yo más que creer que los voy a necesitar, tengo una conexión “sentimental” con ellos. Disfruté mucho de mi etapa de estudiante 😄
      Gracias por comentar, me pasaré a leer eso de la nueva aventura 😉

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  2. Qué bonitos los cambios y los desapegos, pero entiendo la dificultad… Yo, por no perder los apuntes, pero tenerlos por ese remoto “por si acaso”, los digitalicé. Con una app saqué fotos y se crea un PDF. 2×1. Me libro del tocho y sigo teniéndolos “por si acaso”. Suerte con el nuevo piso 😉

    PD. 15 cm es un montón, ese cambio habría que verlo 😋

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    • Si te digo la verdad, lo mío es más por amor a los apuntes que un “por si acaso”, para eso tengo a Google jaja. Así que la opción del PDF les quitaría ese valor sentimental que les da el papel, no sé si se me entiende 😅
      Y lo del pelo sí, es mucho, pero ya me apetecía!
      Gracias por pasarte 😊

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  3. Me pasa igual que a ti… tengo muchos juguetes de cuando era pequeña. Y tengo apuntes incluso de la ESO y eso que ya hace dos años que terminé la carrera. ¡Pero es que me da pena tirarlo! Además, debo decir que en alguna ocasión hasta he rescatado algunos apuntes para mirar alguna duda que me ha surgido! Y ropa. También guardo ropa que sé que no me voy a volver a poner. Pero me cuesta mucho aceptar eso que has dicho de que la vida son las experiencias! Por cierto, nueva lectora por aquí 😛

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    • ¡Hola! Me encantan las nuevas lectoras 😁
      Debo decir que en mi nuevo armario hay hueco para los apuntes todavía jajaja. En cuanto a la ropa sí que no tengo ninguna piedad. Si no me lo voy a poner, se va 🙄
      ¡Gracias por comentar!

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