Diario de una mudanza: la importancia de los colores.

Aunque no lo parezca, ya es primavera oficialmente. Entramos en una época llena de flores, color y solecito. Con todo este panorama, somos más propensos a que nos entren las ganas de darle un cambio de aires a nuestra casa: quizás un cambio de cojines, quitar las mantitas del sofá, comprar vajilla, pintar paredes…

El pasado viernes se cumplió un mes desde que llegamos a la nueva casa. Ha sido un mes de comprar muebles, montarlos, abrir cajas, colocar cosas, quitarlas, volverlas a colocar, tirar basura y en definitiva, acostumbrarse a un nuevo espacio. Todavía queda mucho por hacer, como colocar cortinas en algunas ventanas (casi todas), poner lámparas en los techos o hacer algo (así en general) con el recibidor.

Así que con la experiencia que voy cogiendo, hoy me adentro en un nuevo capítulo de mi diario de una mudanza, pero desde un punto de vista menos emocional y más estético: vamos a hablar de lo primero (primerísimo) que hay que pensar antes de meter cosas nuevas en casa. ¿Qué colores vamos a usar?

Bueno, quizás no sea lo primerísimo, lo acepto, pero recuerdo que si había algo que me sacaba de quicio cuando buscábamos piso era encontrarme con fotos de apartamentos con una distribución muy bonita, pero en los que reinaban los colores fuertes y sin combinación alguna. Como bien dice Alicia Iglesias, nuestra casa debe ser un lugar sagrado, un lugar en el que relajarse y descansar. Si tenemos paredes verdes, fucsias, naranjas y 800 cuadros colgados, la relajación no va a aparecer nunca.

Y no lo digo yo, la teoría del color está ahí. A cada color le asociamos una emoción, ya sea consciente o inconscientemente. Los colores cálidos (rojos, naranjas y amarillos) son más vivaces, juveniles y “agresivos”, mientras que los fríos (azules y verdes) transmiten calma y nos llevan, por así decirlo, a la naturaleza. Los tonos pastel por su parte nos transmiten inocencia y también nos pueden aportar ese toque de calma y relajación que necesitamos para las habitaciones, por ejemplo.

pastelhouses
Contraste de colores pastel

En mi piso, como los espacios son pequeños, hemos optado por pintar todas las paredes de blanco excepto dos: una en mi habitación en gris y otra en el recibidor en el mismo tono. La de mi habitación es la pared en la que se apoyan el escritorio y el cabecero de la cama, con lo cual, consigo “destacar” esa zona.

Por otra parte, la pared gris del recibidor tiene un motivo mucho más práctico: la perra duerme allí y necesitábamos utilizar un color más “de batalla”.

¿Y por qué blanco y gris y no otros colores? Porque de esta forma conseguimos dar una imagen neutra a la casa y podemos compensarla con el resto de elementos: muebles, textiles, decoración, etc.

Si pusiéramos una pared fucsia, decorar con cojines rojos nuestra cama sería muy intrusivo, por ejemplo.

En mi habitación aposté por muebles blancos porque el armario empotrado era de ese color y así seguía la misma línea. Por ello me traje de mi antigua casa el zapatero blanco y compré un escritorio con cajonera en el mismo tono (la típica combinación LINNMON/ALEX de IKEA). La silla de escritorio está tapizada con una tela de tipo vaquero pero en color gris (it’s a match! 😛 ). Aprovechando que el caño de las patas es negro, decidí sumar un flexo y unas rejillas de pared “a juego”.

Para la ropa de cama, una funda nórdica blanca con detalles en gris y rosa, combinan perfectamente con un par de coJines en rosa claro y verde sin saturación. La ventana se viste con un estor en blanco roto.

Como véis, me he mantenido en tonos neutros: blanco, negro y gris, añadiendo detalles en rosa. De esta forma, si un día me da por los cojines rojos, no habrá nada que “me lo impida”. Sólo tendré que cambiar la funda rosa por la roja. Lo mismo aplica a los cuadros, fotos, cajas, estantes o cualquier otro elemento que queráis añadir al cuarto. Sobre todo si tenéis espacios reducidos, es mejor ceñirse sólo a unos pocos colores que sobrecargarlos demasiado.

Sin embargo, si tenéis la suerte de vivir en una casa más amplia, sí que os animo a arriesgar un poco más en la paleta de colores. Si en mi caso añado detalles como un cojín rosa, vosotros podéis hacer algo más a lo grande, como colocar esta butaca amarilla de IKEA que me encanta:

butaca
Imagen de Pinterest

Dicho todo esto, si os interesa, puedo compartir algunas fotos de lo que os he estado contando a lo largo de este post. Y de paso, aprovecho para preguntaros: ¿hay algún tema relacionado con las mudanzas que os interese? Soy toda oídos porque ya sabéis, “para gustos los colores” 😉

M.

3 comentarios

  1. Muy buen post. Me ha sido de mucha ayuda. Pronto me toca mudarme, y voy a aplicar esos consejos, a un lugar bastante pequeño, por cierto. Lo de los colores ha sido muy acertado. Me gustaría mucho ver fotos.

    Me gusta

    • Hola! Gracias por tu comentario 🙂 . En mi cuenta de Instagram puse una foto de mi cama hace unos días (tengo el mismo nombre de usuario que aquí).
      Sabiendo que te interesa, aprovecharé un día que salga el sol para hacer unas buenas fotos y las iré subiendo en Instagram o por aquí 😉
      Suerte en la mudanza, cansa un poco pero siempre hace ilusión!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s